Este delito está siendo cada vez más recurrente a causa de la masificación de las tecnologías de la información, del mayor acceso de los niños a Internet y la brecha generacional que se produce cuando los niños manejan los computadores mucho mejor que los padres.
La globalización agrava el problema, no sólo por la facilidad de enviar fotos y vídeos a todas partes del mundo, sino también porque las legislaciones de los diferentes países no son necesariamente compatibles entre sí. Por ejemplo, una imagen que es ilegal en Estados Unidos podría no serlo en Alemania.
A pesar de ello, se están realizando esfuerzos en nuestro país, los que han culminado con los acusados en la cárcel. Por su parte, parlamentarios de diferentes bancadas han presentado proyectos para prevenir y castigar las situaciones que pudieren conducir a delitos de tipo sexual.
Muchos factores contribuyen a que los menores estén más expuestos a situaciones riesgosas. Las cámaras fotográficas digitales, los celulares con cámara incorporada, los mensajes de texto, las salas de chat, y los sitios de redes sociales como Facebook, MySpace, Hi5, Messenger, entre otros, permiten a los niños acceder a comunidades virtuales donde no existe claridad respecto de la identidad de las personas con quienes conversan o relacionan. Es ahí dónde conviven sin restricciones posibles víctimas y victimarios y se genera un ambiente propicio para el anonimato y el encubrimiento de los abusadores.
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